El despertador sonó antes de que el sol lograra disipar la niebla matutina de Sídney.
Harper se levantó con los ojos pesados, sintiendo el rigor de haber pasado la madrugada entera pegada a la pantalla de su computadora.
Su esfuerzo no era en vano; bajo las órdenes de Hugo continuaba trabajando, él la había llamado para recalcar eso que tenían planeado hace mucho, pero hasta ahora lo habían conseguido, con una urgencia que le erizó la piel.
Se trataba de la importancia de la reunión que tendr