Al día siguiente.
El eco de la desastrosa reunión con Marcus todavía vibraba en los pasillos de la planta presidencial.
El ambiente en la oficina se había vuelto denso, dominado por un silencio que solo se rompía por el tecleo esporádico o el sonido de los teléfonos de la oficina.
Austin se mostraba notablemente distante, sumido en una reserva absoluta que lo mantenía aislado detrás de su computadora.
Sin embargo, desde la distancia de su cargo y en medio de su habitual frialdad, una contrad