Ilana mostró una sonrisa en su rostro buscando disipar la presión, pero Harper solo tenía una cosa en su cabeza... Descubrir lo sucedido en el pasado de Austin.
—No me estás hablando de negocios, Ilana, y las dos lo sabemos —insistió Harper, inclinándose también sobre la mesa, mirándola fijamente—. Dijiste que merecía ser feliz por lo que le sucedió. Eso suena a algo personal, a algo que lo rompió...
«Si voy a casarme con él, si se supone que seré su prometida ante el mundo, tengo el derecho d