Las palabras hirientes continuaron cayendo sobre Harper cada vez con más odio y desprecio, Harper a duras penas lo podía soportar, los comentarios iban aún más allá de lo tolerable.
Las risas ahogadas detrás de las copas se volvieron más intensas, más agresivas e hirientes, con el paso de los minutos Harper deseaba salir huyendo.
Loren, camuflada entre el grupo, lanzaba miradas de triunfo al ver que la armadura de la prometida de Austin comenzaba a agrietarse.
Harper sostenía la copa con tant