Luego de aquel flamante beso la noche fue completamente intensa e insoportable, cada movimiento sobre la cama era más sensible que el anterior, el sueño desapareció dando lugar a una chispa que amenazaba con convertirse en feroces llamas.
Harper se encontraba frente a su computadora, intentaba concentrarse en las gráficas de rendimiento, pero sus ojos se desviaban de manera inevitable hacia el escritorio frente a ella.
Allí estaba él. Austin, quien actuaba de manera normal, revisando informes y