Mia:
El aceite de lavanda toca mi cuerpo, provocando que mi vientre se contraiga, las manos de mi esposo lo esparcen con maestría, mientras mis gemidos relajantes y placenteros llenan la habitación, más cuando Takashi lame uno de mis pezones, entonces, me aferro a su cabello con fuerza, deseando que lo tome al completo, y mi buen esposo lo hace, porque conoce todo de mí, como yo conozco todo de él.
— Móntame Mia. — su pedido es música para mis oídos. — Me encanta ver cómo tus pechos se mueven y