No soy yo, eres tú, dijo Takashi ese día en medio de la cocina, para luego agregar, solo seremos ambos mi conejito, seremos nuestros cachorros y nosotros.
Mia lloro en sus brazo, lloro tanto, que Takashi sentía que moriría, aun así, no dijo nada, solo la abrazo, allí en la cocina y luego en la cama, la abrazo aún mas fuerte, mientras sus grandes manos acariciaban su espalda, y cuando se durmió, no dejo de acariciarla, era como si quisiera aliviar su alma, el alma de una joven, que habían tortur