Los pies de Mia trataban de evitar su caminar, sin embargo, Takashi la superaba en tamaño y fuerza y solo jalando de su mano, en menos de un suspiro, ya la tenía dentro del gran cuarto de Baño.
— Yo puedo hacerlo sola. — dijo soltándose de la mano del mayor. — Yo puedo lavarme sola, no es necesario que me ayudes…
— Lo es. — la corto casi de inmediato Takashi. — Te he escuchado y juro, lo juro Mia, que trato de hacerme a la idea que tu familia no es la mierda que pienso que es… — el control que