La caminata a la casa grande fue mucho mas corta que la del día anterior, pues Takashi tenia autos de golf para moverse por la inmensa villa, al igual que sus hermanos, algo que le agrado a Mia, no se creía capaz de recorrer tan largo camino a diario, aunque no materia que le agradaba mucho el paisaje.
— Buenos días. – dijo al pareja, apenas ingreso en el comedor, recibiendo el sino saludo a coro de todos.
— Mia querida, querida mía, justo estábamos hablando de ti. — soltó de pronto Francisco y