El sol hacia brillar el césped del jardín, iluminando el escenario perfecto para una danza gitana y Mia, dejo que el ritmo musical ingresara por cada poro de su piel, impregnando su alma una vez más, con su cabello rubio como el mismo sol y agradeciendo el llevar una falda de seda roja que, si bien no era como la que usaba su gente, si se asemejaba, comenzó a moverse, como una llama viva, se colocó en el centro del jardín, bajo la mirada atenta de todos los miembros de la familia Zhao.
Shen, Da