Margarita se metió al cuarto de baño con la piel de gallina. Se encontró cara a cara con las empleadas más jóvenes, las modelos que modelaban la marca en los supermercados y para evitar las conversaciones incómodas, se escondió dentro de un cubículo privado.
Se puso las manos en la boca para aguantar un chillido de rabia que la hizo sentir peor.
Estaba tan confundida como ofendida.
Era claro que Margarita quería casarse, pero no de esa forma.
Y lo que Lucca había hecho, para ella no tenía nada