La noche había caído por completo sobre la vieja villa, envolviéndola en un silencio denso, casi palpable. La luz tenue de una lámpara apenas lograba romper la oscuridad en la habitación donde Helen se encontraba de pie, inmóvil, como si el tiempo se hubiera detenido alrededor de ella.
Había intentado dormir.
Lo había intentado con todas sus fuerzas.
Pero el cansancio emocional pesaba más que cualquier agotamiento físico, y su mente… su mente no dejaba de girar, de insistir, de recordarle cada