La sala de reuniones estaba envuelta en una elegancia impecable.
Cristal.
Acero.
Luz blanca perfectamente distribuida.
Todo en aquel espacio hablaba de poder, de precisión, de acuerdos que no dejaban lugar a errores.
Y en el centro de todo…
Alexander Lacrontte.
De pie.
Imponente.
Su traje oscuro se ajustaba a su cuerpo con una perfección casi intimidante. Cada línea de su figura transmitía control, dominio, autoridad absoluta. Sus hombros firmes, su postura recta, su presencia… era la de un hom