El aeropuerto vibraba con una energía constante, casi hipnótica. Anuncios que se superponían. Pasos apresurados. Maletas rodando sobre el suelo pulido.Y en medio de todo ese movimiento…Helen Carusso permanecía en silencio. Sentada junto al ventanal de la sala VIP, observando las luces de la pista que parpadeaban en la distancia como pequeñas constelaciones artificiales. Su reflejo se dibujaba en el vidrio: elegante, firme… pero con una fragilidad que solo ella podía percibir. Su mano descansaba