La tarde caía lentamente sobre la casa. El jardín japonés que rodeaba la residencia estaba tranquilo, como una pintura silenciosa. El sonido del agua del pequeño estanque se mezclaba con el canto lejano de algunos pájaros, y las hojas de los arces se movían suavemente con el viento. Dentro de la casa, el ambiente era cálido. En una de las salas tradicionales con piso de tatami, dos pequeñas figuras estaban sentadas frente a una mujer que claramente no estaba pasando un buen momento.
Las gemelas