El sol de la tarde caía suavemente sobre el parque. Las hojas de los árboles se movían con la brisa ligera, dejando pasar destellos dorados que parecían bailar sobre el césped. Era un lugar tranquilo, casi mágico… perfecto para dos pequeñas mentes inquietas que no dejaban de pensar. Abigail y Amelia estaban sentadas sobre la hierba. Frente a ellas, un pequeño picnic improvisado que la nana había preparado con esmero: jugo, frutas cortadas, pequeños dulces que apenas habían tocado. Porque no est