La noche había caído por completo sobre la clínica.
Las luces del exterior apenas se filtraban a través de los ventanales, dibujando sombras alargadas sobre el suelo pulido del pasillo. Todo parecía suspendido en una calma engañosa… una de esas calmas que no traen paz, sino que anuncian tormenta.
Dentro de la habitación, el sonido del monitor seguía marcando el ritmo de la vida de Helen.
Pit…
Pit…
Pit…
Alexander permanecía de pie junto a la cama, inmóvil, con la mirada fija en ella. Su si