El correo llegó a media mañana.
Helen estaba revisando informes financieros cuando la notificación apareció en la esquina de la pantalla, discreta, como cualquier otro mensaje corporativo. El asunto era claro, innecesariamente detallado:
“Confirmación de vuelos, hotel y actividades – Viaje privado”
Helen frunció el ceño apenas un segundo antes de abrirlo.
La pantalla se llenó de datos: boletos en primera clase, destino paradisíaco, hotel de lujo frente al mar, fechas marcadas con precisión