EL ENCUENTRO...
La última nota de la canción permaneció suspendida en el aire como un suspiro que se negaba a desaparecer. Durante unos segundos, nadie habló.
El murmullo del lugar, que hasta hacía poco era alegre y bullicioso, se había reducido a un silencio expectante, reverente, como si todos los presentes comprendieran que algo delicado acababa de ocurrir y que cualquier sonido brusco podría romperlo.
Helen permaneció de pie frente al micrófono, con la respiración aún ligeramente agitada. Sus dedos, fino