El aire regresó de golpe, entrando en sus pulmones con violencia, quemándole la garganta mientras su cuerpo reaccionaba antes que su mente. Lyria se dobló sobre sí misma, jadeando, intentando aferrarse a algo que la mantuviera consciente mientras el mundo volvía en fragmentos: pasos apresurados, voces alteradas, el sonido metálico de espadas saliendo de sus fundas.
Los guardias irrumpieron en la habitación y apartaron a Valeria con fuerza, obligándola a soltarla, y el cambio fue tan abrupto que