Isa
Gabriel sale a primera hora. Lo sé porque Fede mi habitación lo escucho cerrar la puerta del dormitorio principal, pasos firmes por el pasillo y luego el portazo suave de la entrada.
Silencio otra vez.
Sé que estoy siendo una cobarde al quedarme encerrada para no topármelo, pero es que no sé cómo actuar de ahora en adelante. Todo es demasiado confuso.
Y eso sin meter a Adrián en la ecuación.
Me quedo sentada en la cama un par de minutos, respirando hondo, intentando procesar el desastre qu