Gabriel
El aplauso todavía retumba en la sala cuando bajo del escenario.
Sonrío. Asiento. Estrecho manos. Recibo felicitaciones que no escucho.
Porque algo no está bien.
Busco a Isabela con la mirada incluso antes de terminar el último saludo protocolario. Es un gesto automático, instintivo, que no debería significar nada… y sin embargo lo significa todo.
No está.
Recorro el salón con los ojos, rápido, preciso. Cerca del bar. Junto a las columnas. En la mesa donde estaban los directivos. Nada.