Isabela
El disparo todavía retumba en mis oídos cuando reacciono.
El sonido es seco, brutal, definitivo. No se parece a nada que haya escuchado antes. No es como en las películas. No hay eco elegante ni pausa dramática. Solo un estallido que corta el aire… y luego gritos.
—¡Gabriel! —mi voz sale rota, desgarrada—. ¡GABRIEL!
El humo me arde en los ojos. Me lagrimean sin control y cada respiración me quema los pulmones. El olor a pólvora, a concreto quebrado, a metal caliente se me pega a la piel