Isa
El olor es lo primero que me despierta.
Humedad vieja, metal oxidado y algo más… algo agrio, como ropa guardada durante años sin sol. El aire es espeso, cuesta respirar profundo. Abro los ojos despacio, porque incluso ese movimiento me marea, y tardo unos segundos en entender dónde estoy.
Entonces la realidad me golpea, porque no ha sido una pesadilla, esto en realidad está pasando. Me han llevado…
No hay ventanas. Solo una bombilla desnuda colgando del techo, balanceándose apenas, proyecta