Capítulo 89
Camila abrió los ojos sobresaltada, pero quien estaba en la puerta no era Adriana. Era Teresa, la ama de llaves, que se disculpó enseguida.
Teresa sonrió al verla de nuevo cerca de el, Sabía el bien que le hacia.
—Perdón, señora, no sabía que estaba aquí —dijo nerviosa, cerrando la puerta rápido.
Camila se levantó de la cama, tomó su bolso y respiró controlandose
—Debo irme —susurró.
Luciano se levantó aún adormecido, y la detuvo del brazo.
—No te vayas. Quédate conmigo.
Camila lo