Capítulo 128
El disparo retumbó en toda la mansión. los invitados comenzaron a gritar y todos corrieron hacia el pasillo desde donde había salido el ruido. Camila llegó junto a Luciano, y lo que vio la dejó sin aire.
Aurora estaba arrodillada en el piso, con las manos cubiertas de sangre, presionando el pecho de Giorgio. Tenía la ropa manchada, el rostro pálido y los ojos llenos de terror.
—¡Ayuda! —gritaba, temblando—. ¡Por favor, ayúdenlo!
Luciano se lanzó hacia el cuerpo y trató de revisar l