Capítulo 128
El disparo retumbó en toda la mansión. los invitados comenzaron a gritar y todos corrieron hacia el pasillo desde donde había salido el ruido. Camila llegó junto a Luciano, y lo que vio la dejó sin aire.
Aurora estaba arrodillada en el piso, con las manos cubiertas de sangre, presionando el pecho de Giorgio. Tenía la ropa manchada, el rostro pálido y los ojos llenos de terror.
—¡Ayuda! —gritaba, temblando—. ¡Por favor, ayúdenlo!
Luciano se lanzó hacia el cuerpo y trató de revisar la herida. Vicente se arrodilló del otro lado, intentándolo también. Pero los dos lo supieron al mismo tiempo: Giorgio ya no respiraba.
—Está muerto —dijo Vicente bajito.
Aurora cerró los ojos y rompió en llanto. Fernando llegó segundos después y se quedó inmóvil al ver la escena.
Lucía apareció detrás de la multitud. Cuando vio a su padre en el suelo, soltó un grito desgarrador.
—¡PAPÁ!
Los guardias trataron de detenerla, pero ella se lanzó encima de Aurora como una fiera.
—¡ASESINA! —grito, int