Capítulo 97
Pero había un problema.
—Para que eso pase —dijo Ernesto, mirándola serio—, tienes que seguir al lado de Víctor, mi hijo no va a ser conocido como un bastardo, Y eso quiere decir que tú y yo debemos terminar.
María lo miró con rabia, incrédul, No esperaba esa respuesta.
—¿Quieres que vuelva a ser la esposa fiel de tu hijo mientras crío a tu heredero? —le pregunto en un tono cinico —. Eres un hipócrita.
—Quiero que el niño tenga una madre presente y un padre de buen ejemplo como Victor —respondió él—. Y que tú no pierdas tu posición y por eso esto —señaló el espacio entre los dos— tiene que parar.
Ella apretó los labios. No dijo que sí, pero tampoco dijo que no. Por dentro, sabía que no iba a renunciar tan fácil, ella ya se soñaba como la reina de la familia Ferrer.
Víctor empezó a notar el quiebre en su matrimonio. Sabía que María se alejaba, que ya no lo miraba igual, que lo evitaba en la cama. Sentía que la perdía y el la amaba como un loco, No sabía con quién lo engañab