Capítulo 98
Laura y Vicente llegaron al hospital casi corriendo. Laura estaba preocupada por el bebé. Vicente la tomó del brazo para ayudarla a calmarse.
Luciano se acerco al pasillo apenas los vio. Estaba pálido, respiraba rápido, estaba al borde del colapso. Se acercó a Laura.
—Dime la verdad —le pidió con la voz quebrada—. Necesito que seas sincera conmigo. Eres mi hermana, no me mientas. Siento que me estoy volviendo loco. No sé quién soy. No sé qué está pasando. No sé por qué siento que todos me mienten
Laura lo miró con los ojos llenos de tristeza. Sabía que ese dolor no iba a parar hasta que alguien le explicara todo.
—Luciano, por favor, respira —le dijo, intentando tocarle el brazo.
Pero él apartó la mano, desesperado.
—Dime la verdad —insistió—. ¿Qué es lo que todo el mundo sabe menos yo? ¿Por qué todos me miran así? ¿Qué es lo que Camila no quiere decirme?
La respiración de Luciano se aceleró aún más. Se tomó la cabeza con ambas manos. Sus piernas temblaban.
—No puedo más