Capítulo 17. El Límite Borroso
Ivy Cross
Me despierta el calor.
Ese calor que no proviene del sol que se cuela por las enormes cortinas blancas.
Es un calor corporal. Denso. Pegado a mi espalda.
Y, sobre todo, masculino.
Parpadeo.
Dos veces.
Tres.
Entonces lo noto.
Un brazo fuerte, tenso, envuelve mi cintura.
Su respiración roza mi nuca.
Y sus piernas están… ¿enredadas con las mías?
No. No. No.
Mi cerebro intenta entender por qué mi cuerpo se siente extrañamente saciado. Relajado. Como después de un baño caliente… o de algo