Capítulo 18. Infierno personal
Alejandro Cross
Estaba parado en el marco de la puerta, escuchando la revelación de Ivy con una mezcla de sorpresa y respeto creciente. Entonces, justo cuando la tensión parecía alcanzar su punto más alto, la figura de Thalia comenzó a temblar ligeramente.
Sus ojos, antes altivos, ahora brillaban con un miedo sutil, y su voz, casi un susurro, rompió el silencio:
—Perdón, necesito ir al servicio de damas. Disculpen, no quería interrumpir, pero… creo que necesitan privacidad.
Era evidente que su