El hospital estaba sumido en un silencio tenso, roto únicamente por los monitores y el paso apresurado del personal médico.
Julián esperaba en el pasillo, apoyado contra la pared fría, respirando con dificultad.
Su paciencia era limitada, pero más que eso, lo consumía un miedo que no podía controlar, un miedo centrado únicamente en Elyna.
Cada minuto que pasaba parecía eterno, cada sonido, cada susurro del pasillo le hacía temblar el cuerpo.
Finalmente, el doctor apareció, caminando con paso ráp