Mundo ficciónIniciar sesiónInés
El dolor me atraviesa, una quemadura ácida y traicionera que se retuerce en mis entrañas. No es solo la caída, ni la rabia de haber sido humillada por esa hembra de Lidia. Es otra cosa. Algo que germina en mí, a pesar mío, y me recuerda que mi cuerpo, también, puede traicionarme.
Tambaleo por el camino de grava, las luces de la villa de Ezran cerrándose a mis espaldas como ojos burlones. ¿En casa d







