Ézran
La conciencia regresa a mí no como un asalto, sino como una marea lenta y suave. Va borrando poco a poco los últimos sueños para sustituirlos por una realidad mucho más dulce. La primera sensación es su calor. Está acurrucada contra mi costado, su cabeza encajada en el hueco de mi hombro, uno de sus brazos apoyado a través de mi pecho en un gesto de posesión tranquila. Su aliento regular acaricia mi piel, un pequeño viento cálido y vivo.
Permanezco inmóvil, conteniendo mi propia respiraci