Gracias
Veo una llama de culpa, vívida y dolorosa, cruzar su mirada como un relámpago. Baja los ojos una fracción de segundo. Lo sabía. Claro que lo sabía. Y aun así vino. La audacia de semejante egoísmo me deja sin palabras.
— Lo sé… lo del bebé dice, con la voz reducida a un susurro, como si le diera vergüenza pronunciar esas palabras . Pero tú… Tú, Gracias…
— No hay «pero», Marius lo interrumpo, mi voz cortante como una hoja—. Vas a ser padre. Eso no es una elección, es un hecho. Es la respo