INÈS
La sala aún vibra con los aplausos, pero dentro de mí, todo suena hueco. Un vacío pesado, como una habitación cerrada donde falta el aire. El champán burbujea en mi copa, pero ya no tengo ganas de beber. Las risas estallan a mi alrededor, estridentes, agresivas, como cuchillos sobre vidrio. Las miradas brillan, reflejando los candelabros dorados suspendidos del techo… excepto la mía.
Mi sonrisa está ahí, sin embargo, congelada, impecable, como pintada con tinta indeleble. Mis labios son ro