GRACIA
La música se suaviza, como si se inclinara ante el instante. El murmullo de las conversaciones se atenúa, las risas se desvanecen en el aire dorado, suspendidas. Se establece una espera tácita. Lo siento antes de que comience. Una tensión casi eléctrica vibra bajo las linternas.
Ezran se levanta.
Con un simple movimiento, se endereza, y de repente, el mundo se detiene. Las miradas convergen. Las discusiones se apagan. Una aura se establece, palpable. Aún no ha dicho nada, y sin embargo,