ÉZRAN
El trayecto de vuelta desde el hospital es un viaje entre dos mundos. El mundo de antes, marcado por la pérdida y la lucha, y este mundo nuevo, increíble, frágil, donde lo imposible se ha vuelto realidad. Conduzco con una lentitud exagerada, cada nervio de mi cuerpo tenso para proteger el precioso secreto que ahora reposa en el vientre de Gracias. Mi mirada solo abandona la carretera para posarse en ella, aún pálida pero transfigurada por una luz interior que creía extinguida para siempre