CAPÍTULO 24
Todavía recordaba cómo me había visto desnuda cuando se me cayó la toalla, y ahora entendía que ese incidente le había inflado el ego de una forma asquerosa.
—Necesito que me acompañes esta noche —dijo con tono orgulloso—. Es una fiesta de máscaras. Quiero que seas mi acompañante.
—No —respondí sin pensarlo—. Para eso tienes esposa. Ve con Lila. Es lo correcto.
Nelson sonrió con burla, el no la quería a ella, era obvio.
—Ella odia ese tipo de eventos —dijo encogiéndose de hombros—.