CAPÍTULO 23
No podía seguir en casa, para mí esa ya no era mi familia, quizás por años quise colocarme unas gafas rosa y ver la vida color arcoiris.
Pero mi familia era igual o peor que los Ferbuson, el novio que yo creía perfecto siempre fue un abusador, que me manipuló por años sin que me diera cuenta.
Regresé a la mansión todavía alterada por lo que había pasado con Ricardo, no dejaba de dolerme ver la clase de persona que era. Cuando entré a la cocina, me encontré a Paul bebiendo café con