Capítulo 129
El disparo me dejó sin aire.
Apenas lo escuché, corrí hacia la bodega con el corazón a mil por hora, sintiendo que el cuerpo no me respondía lo suficientemente rápido.
Detrás de mí entraron Yina, Larios, Julián y los demás agentes, pero yo solo veía una cosa en mi cabeza: Steve en el suelo, muerto, y mis hijos mirando esa escena sin poder hacer nada.
Cuando crucé la entrada, lo primero que vi fue a Steve apoyado contra unas cajas, con la respiración agitada y una mano apretando su