CAPÍTULO 19
Los dos nos acomodamos la ropa tan rápido como pudimos. Yo apenas podía respirar. María estaba parada en la puerta, mirándonos llena de rabia. Sus manos temblaban mientras apretaba los puños.
—Explícame qué es esto —exigió—. ¡Explíquenme ahora mismo!
Intenté decir algo, pero Steve habló primero.
—No estábamos haciendo nada malo, María —dijo muy seguro de sus palabras—. Te lo he dicho antes. Tú y yo no tenemos una relación. Eres mi amiga.
Ella abrió los ojos con dolor.
—¿Nada más? —