El asistente asintió, sacó su teléfono y salió rápidamente para investigar, dejando a la familia con una sensación de desconcierto.
La abuela de Elena, que había estado observando en silencio, se levantó lentamente. Su mirada intensa no dejó de seguir los movimientos de su hijo, Sir William. Había algo en la forma en que él había hablado, como si las decisiones de la familia pudieran ser tomadas a la ligera, y ella no podía permitirlo.
—William —dijo, con una voz que denotaba toda su autoridad