—¡Escúchame bien, Hades! —dijo Dante, su voz baja, pero cargada de amenaza—. Tú y yo sabemos lo que has hecho. ¿Y ahora te adelantas para decir que tendrás que presentarte ante mis padres y responder por tus acciones? No vas a deshonrar a mi hermana, ni ahora ni nunca pero no pienso aceptarte en la familia por tus acciones, que te quede claro hijo de pütä.
El tono de Dante estaba lleno de una furia protectora que nunca antes había visto en él. Mi hermano podía ser temperamental, pero ver esa mi