Kalid salió primero, con los hombros tensos y la mandíbula apretada, cerrando la puerta del apartamento de Elena con más fuerza de la necesaria.
Layla y Yazmín lo siguieron, ambas con expresiones de rabia contenida. El aire alrededor de los tres parecía cargado de tensión, como si las emociones que reprimían pudieran explotar en cualquier momento.
En el pasillo, Kalid se detuvo abruptamente, girándose hacia sus hermanas con una mirada que ardía de frustración.
—¿Un Alfa Mega Dominante? —escupió