Por Alberto
Quise demostrarle que ella es mucho más que sexo y mordiendo mis ganas, que realmente eran feroces, no hice un solo movimiento para terminar en su cama.
Cenamos en su casa y luego de tomar un café en su cómodo sillón, y hablar primero de temas triviales, luego de la carrera de Eli, y más tarde, del juicio.
Como abogado, le di mil detalles técnicos.
Me presenté en el juicio, pero no me acerqué a Alice, me senté en el último asiento, no quería ponerla nerviosa no presionarla.
Los que