Ivette Russel
Mirar a nombre de quien estaban las escrituras de la casa, sin duda me había dejado totalmente desconcertada. Pero que él mismo haya utilizado un vacío legal para dejarla fuera del contrato, sencillamente había conseguido cautivar mi corazón.
—Y espera a que veas la sorpresa que le he preparado a la niña.
—¿Otra?
—Vamos. —Sonrió, ofreciéndome su mano.
Dudé un poco más ante de terminar aceptándola. Fue una sensación extraña, como de angustia y placer.
Su mano era muy cálida y suave