Ivette Russell
Aun no me acostumbraba a la personalidad tan cambiante del hombre que tengo por esposo. Y en parte, creo que se debe a que todavía no confiamos lo suficiente el uno en el otro. No obstante, debó ser honesta y reconocer que él está poniendo empeño en la cosa.
Mientras él jugaba con Tabatha en el comedor, yo terminaba de preparar las guarniciones para nuestro desayuno.
—No lo puedo creer —Rio—. Ivette, ¡Tienes que oír esto! —dijo con especial emoción.
Me aseguré de lavar y secar mu