René Chapman
Dormía tan plácidamente, hasta que un sonido extraño me hizo volver en sí.
Abrí los ojos lentamente, enfocando el techo de la habitación. Estuve muy atento por varios segundos, convencido de que solo se había tratado de mi imaginación, me dispuse a cerrar los ojos, para volver a conciliar el sueño.
Justo en ese momento, volví a escuchar ese sonidito. En un principio pensé que era un gruñido, pero después de analizarlo mejor, me parecía más bien como un quejido.
Apoyé ambos codos en