Mundo ficciónIniciar sesiónRené Chapman
Supe que algo no andaba bien, cuando llegamos y ninguno de mis hombres salió a recibirme. Sin embargo, al mirar a mi esposa así de desgarrada, ya no me quedaba la menor duda.
—¿Ivette? —llamé desde mi posición en el centro de la sala.
Su cabeza se desplazó en el ángulo apropiado para mirarme y aun desde la distancia pude divisar como esa lagrima bajaba por su mejilla







