René Chapman
—Vamos, toma mas despacio. ¿Es que acaso quieres dar un espectáculo como el de la última vez que te emborrachaste? —Mi amigo de miró de mala gana.
—Todavía lo recuerdo. Y si lo pienso, creo que ese fue el punto inicial de toda mi desgracia —bufé.
—No. Tu momento de miseria comenzó en el instante que le propusiste matrimonio a esa mujer.
—¿Por qué sigues echándole leña al fuego? —espeté, depositando el vaso sobre la mesa, con mucha más fuerza de la necesaria—. ¿Es que acaso quieres